La pobre manecilla bajo la manga
Me miré, como muchas veces lo hago (cada uno con su ego, grade o pequeño) y me di cuenta que soy un reloj, pero tengo fallas, las peores que puede tener un reloj: solo indico los segundos, me faltan manecillas. Lo…
Georgia Blidar · Autoría editorial
La fuerza de lo que decimos y que no, es muy grande, es una fuerza que me da miedo. Bueno, a mi, este pobre reloj, me han arrancado el horero hace mucho tiempo. ¿Cómo? Las palabras me lo robaron.El minutero no recuerdo como se ha ido, supongo que no era tan importante, porque si nos extirpan un órgano vital del organismo, nos morimos, y no me morí, ni me desmaye. Y aquí estoy con el segundario, en otras palabras un reloj que no sirve, pero a este reloj que tiene solo una manecilla bajo la manga (“grande” as me conseguí), Dios quiere utilizar, a esta inútil según el mundo. ¿Que otra prueba quiero de la gracia de Dios? Así que eliminemos las voces de nuestras mentes que nos dicen que no podemos, porque no tenemos nada, y no somos nadie, porque Dios es nuestro todo.




